Saneamiento de los basurales a cielo abierto

A TRAVÉS DE FORESTACIÓN​

Debido a las deficiencias en los sistemas de recolección y tratamiento de residuos sólidos urbanos y la falta de concientización y educación de la población, gran parte de los RSU terminan en basurales a cielo abierto.

Se han evaluado distintas propuestas llegando a la conclusión que si queremos atenuar el impacto ambiental de estos grandes basurales, se debe hacer un cambio paulatino. Hay muchas cuestiones a resolver antes de llegar al estado ideal: Plantas de tratamientos de residuos, educación y concientización de los ciudadanos, programación de recolección y muchas otras cuestiones que deben encajar todas como en un gran engranaje. Todo esto implica un gran costo económico y una demanda de tiempo considerable.

Por tales motivos es que este proyecto es primer pequeño paso, dentro de un gran proceso, que pretende ser una respuesta inmediata a esta problemática.

El proyecto es una solución sistematizada de implementación paulatina y a largo plazo, siendo esta propuesta el primer eslabón de una cadena de procesos para un saneamiento definitivo de los basurales a cielo abierto que tanto contaminan nuestra ciudad.

Plan de trabajo

  • Zonificación de los basurales
  • Evaluación y medición inicial de la emanación de Dióxido de Carbono
  • Producción y multiplicación de árboles (Paulownia tomentosa “Kiri”) en el Vivero Municipal. Reproducción por esquejes.
  • Plantación perimétrica de los basurales con árboles  creando cortinas verdes
  • Control periódico del crecimiento de los árboles (bajo o nulo mantenimiento)
  • Evaluación y medición posterior de la emanación de Dióxido de Carbono
  • Generación de programas de concientización articulados con escuelas, clubes y comisiones vecinales

Bondades de plantar Paulownia tomentosa (“Kiri”)

La lucha contra la desertificación y el cambio climático podría tener un gran aliado en la propia naturaleza. La Paulownia es una planta capaz de crecer en tierras en las que ninguna otra especie podría sobrevivir, aportándole además toda clase de nutrientes que la transforman en un suelo fértil.

Este árbol tan excepcional es la Paulownia tormentosa, conocido como kiri o árbol emperatriz. Con una altura de hasta 27 metros y grandes hojas y vistosas flores, el kiri se popularizó como planta ornamental en Japón, desde donde se extendió a Europa en el siglo XIX.

Entre sus características destaca su capacidad para resistir a agresiones extremas, como el fuego, ya que puede regenerar sus raíces y vasos de crecimiento de forma rápida incluso en terrenos casi estériles. Por ello, suele utilizarse como «planta pionera» en suelos poco fértiles puesto que sus hojas, ricas en nitrógeno, aportan nutrientes al suelo al descomponerse, mientras que sus raíces previenen la erosión.

Además, absorbe diez veces más dióxido de carbono que cualquier otro árbol y emite grandes cantidades de oxígeno, lo que lo convierte en un aliado con gran potencial para luchar contra el cambio climático.

Siendo este el argumento más fuerte para pensar en un saneamiento de estas zonas marginales, no solo absorbiendo el dióxido de carbono emanado, sino también contrarrestando los efectos del humo producido por la quema de basura, que en oportunidades cubre nuestra ciudad por completo, y además hasta recuperando el suelo contaminado  logrando que vuelva a ser apto para el crecimiento de especies vegetales.

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